"Era un tiempo de duda permanente,
con tocado de angustia y de profundo,
cuando apenas tus ojos transparentes
delineaban las formas de este mundo...
Y no echaste postigo a tu ventana
ni al constante murmullo de la gente;
no apuraste el reloj esa mañana
que a tu vida llegué por accidente.
Y fue tiempo de hacer el mismo techo,
de trocar cada ""yo"" por un ""nosotros"",
de ganar, pliegue a pliegue, nuestro lecho
y abarcar otro a uno y uno a otro.
Hoy es tiempo de amar al mismo tiempo,
con la misma ilusión, la misma estrella,
de sembrarnos de amor cada momento,
por la huella que vaga nuestra huella.